ÁNGELES DEL AMOR

 

Unidad con tu llama gemela

 

Los Arcángeles Chamuel y Caridad han prometido reunirte con tu llama gemela si obedeces la Ley del Amor Divino y estás dispuesto a saldar tu karma, aunque sea a costa de grandes sacrificios y arduo trabajo. Las llamas gemelas son complementos divinos. Dios te creó con otra mitad. Hubo en un tiempo un cuerpo luminoso de fuego blanco, una esfera íntegra. Dios tomó esa esfera y de ella creó a dos, gemelos idénticos, dos mitades del Todo Divino.

 

Mientras vivimos en los niveles de perfección, fuimos uno. Cuando dejamos la presencia de Dios, en algún momento, en algún lugar, comenzamos a hacer karma con otras personas, a involucramos en otras relaciones. Comenzamos a peleamos con nuestra llama gemela y nos separamos, una separación de largos siglos. Cada vez nos alejábamos más. Algunas veces pasamos muchas vidas sin encontrar a nuestra llama gemela. Nos sentimos solos sin nuestra otra mitad, y esa sensación de soledad puede ser abrumadora.

 

El libro “Cura tu soledad”, de Erika Chopich y Margaret Paul, enseña a restaurar nuestra integridad interior comunicándonos con el niño interior y el adulto interior. La integridad es el estado de unión con Dios y de armonía entre los diferentes compartimientos del ser. Como estamos trabajando diariamente para mejoramos, en ese proceso liberamos energías creativas con las cuales podemos atraer a nuestra llama gemela.

 

A menos que establezcamos una dirección de integridad en nuestra vida y convirtamos esta integridad interior y exterior en una prioridad diaria, corremos el riesgo de que nuestra llama gemela no nos reconozca o que nosotros no reconozcamos a nuestra llama gemela. Cuando hablamos de integridad, queremos decir que nos esforzamos por ser lo que éramos al Principio con nuestra llama gemela para que, hoy día, podamos estar juntos en la realidad, no en la ilusión, de nuestro Verdadero Yo.

 

Chamuel y Caridad explican que la forma de unimos con nuestra llama gemela es unirse primero a la Presencia Divina. «En esa “Estrella Polar del Ser” -nos dicen-, en ese imán de fuego sagrado, te convertirás en un sol resplandeciente para atraer» a tu llama gemela. Nos dicen que la forma de unimos a nuestra llama gemela es ponemos a trabajar y hacer el trabajo que sabemos que Dios nos ha asignado, aunque no tengamos deseos de hacerla. Simplemente hazlo con un corazón alegre porque es tu karma. Alégrate de tener todos los días la oportunidad de saldar karma.

 

Chamuel y Caridad nos enseñan: «”Amaos los unos a los otros como yo os he amado” son las palabras de vuestro Y o Crístico para ti y para tu llama gemela. Porque, por doloroso que sea, estáis separados de vuestra llama gemela por una sola razón: no os habéis amado el uno al otro como Cristo os ha amado por separado; y, por lo tanto, el karma de la falta de amor ha provocado la separación». Piensa en esto. «Que el amor perfecto expulse el miedo de estar solo, separado de Dios y de vuestra llama gemela».

 

Invocad la llama violeta con la promesa:

 

“Oh, mi Dios, que nunca más hiera a mi llama ge­mela ni a ninguna parte de la Vida“. Si “os amáis el uno al otro” como Cristo os ha amado por siempre, este amor será considerado la expresión del amor hacia vuestra llama gemela».

 

En otras palabras, cuando le das a cualquier per­sona con la que tengas cualquier tipo de relación -parientes, amigos, vecinos, compañeros de traba­jo- el amor que le darías a tu llama gemela, ese amor va a tu llama gemela y es tenido en cuenta para alcanzar la restauración. Así que al mirar a alguien, recuerda que Cristo habita dentro de él. Todas las personas tienen un ángel custodio. Entrega la abun­dancia del amor de tu corazón y sabe que ese amor nunca se pierde, nunca se malgasta -sea cual sea la reacción de quien lo recibe- porque el Amor Di­vino puro siempre regresa al corazón de Dios des­pués de haberlo enviado a quienquiera que estés amando.

 

 

Equilibra karma

 

Chamuel y Caridad nos dicen: «Amad a toda la vida libre y veréis que equilibraréis todas las injusticias que os han separado del amado o amada de vuestro corazón». Pase lo que pase en el trabajo o en los momentos de esparcimiento, nunca te des por vencido porque alguien te mire malo te hable de mala manera. No abandones hasta haber buscado entendimiento, paz y, por lo menos, respeto mutuo en las situaciones en las que haya un desacuerdo con otra persona. Cuando hayas dicho todo lo que pueda decirse, continúa tu camino. No puedes obligar a nadie a pensar bien de ti, pero siempre puedes ser amable con él o ella.

 

Algunas veces, en nuestro peor aspecto, somos indolentes. No vemos por qué deberíamos saldar nuestro karma cuando «Jesús ha pagado el precio de nuestros pecados», o así se nos ha dicho. Rehuimos la responsabilidad porque es demasiado difícil, es doloroso, es desagradable estar atado a una persona o situación que no nos gusta. Es trabajo sucio; ya nosotros nos gusta el trabajo limpio.

 

Aguanta hasta el final y salda tu karma sirviendo para liberar a la vida, especialmente sirviendo a las personas más allegadas a ti. Recita tus decretos a la llama violeta con la debida diligencia y dedicación, y con el tiempo, saldarás ese karma y nunca tendrás que volver a tratar con esa situación o persona. A menos que, por supuesto, hagas más karma negativo con esa persona o a menos que las cosas hayan mejorado tanto al equilibrar el karma y resolver tus problemas psicológicos, que ahora te das cuenta de que vale la pena mantener esa relación.

 

Sí, es importante que aceptes las tareas que Dios te encomienda con el fin de que equilibres tu karma. También es importante que no adquieras un falso sentido de responsabilidad que te haga quedarte en una situación después de haber saldado el karma y trascendido la asociación. Éstas son unas cuantas ideas para saldar el karma que te separa de tu llama gemela.

  

La Arcangélina Caridad

 

La Arcangélina Caridad es la llama gemela del Arcángel Chamuel. Ella ha trabajado durante siglos para ayudar a los hijos de la Tierra a saldar su karma por medio del servicio a los demás. Ella instruyó a la Maestra Ascendida Nada, un gran ser espiritual, en su última encarnación en la Tierra.

 


La Maestra Nada era la hija más pequeña de una gran familia donde todos los hijos tenían dones excepcionales. La Arcangélina Caridad se le apareció durante su infancia y le enseñó a atraer el amor de Dios a su corazón e irradiarlo al reino de la naturaleza para bendecir a toda la vida. La Arcangélina Caridad también le enseñó a Nada a expandir su llama trina para que contribuyera a acelerar los chakras de sus hermanos y hermanas. Nada apoyó a sus hermanos mientras ellos lograban ser figuras reconocidas en sus respectivas profesiones. Su trabajo espiritual interior era cuidar la llama del altar del corazón de sus hermanos mientras ellos usaban sus energías y talentos para realizar grandes contribuciones a la cultura de la época.

 

Según todas las apariencias, Nada no había logrado mucho en el sentido mundano de la palabra. Pero ella nos ha explicado que recibió su alegría y su recompensa eterna al cuidar los corazones de su familia para que sus hermanos pudieran triunfar y al saber que su servicio había sido esencial para la victoria de sus hermanos. En verdad, Nada logró su ascensión al final de esa vida; una vida entregada al amor y al servicio abnegado, pues ella había sacrificado una carrera propia que podría haber sido brillante.

 

Esta representación que un artista ha hecho de Nada como maestra ascendida capta el fuego de su aura y de su presencia. Puedes usarla para meditar en la gran maestría de la Llama de Amor Vivo que ella alcanzó.

 

 

Tomado del Libro: Ángeles Del Amor, El Arcángel Chamuel

Autor: Elizabeth Clare Prophet

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