En el corazón de Dios

El amor no da nada más que a sí mismo y nada toma sino de sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque al amor, le basta el amor.
Cuando amen no deben decir: “Dios está en mi corazón”, sino más bien “Yo estoy en el corazón de Dios”.
Y no crean que pueden dirigir el curso del amor, porque si el amor los encuentra dignos, él dirigirá su curso.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse a sí mismo.
Pero, si aman y …